Scorsese indaga de nuevo sobre las raíces de la violencia

 

Decían los viejos manuales de periodismo que noticia no es que un perro muerda a un hombre, sino que un hombre muerda a un perro… Por tanto, que Martin Scorsese haga una buena película o una buena serie o un buen documental no es noticia, lo lleva haciendo toda su vida, que ya ha llegado a los 80 años. Nadie puede sorprenderse, en ese sentido, que ‘Killers of the Flower Moon’ sea una obra de la máxima valía, una lección de cine clásico a lo largo de sus casi tres horas y media de duración. Se trata más bien de una serie, que emitirá Apple TV, pero que también tendrá distribución previa en salas durante mes y medio por parte de Universal para que los cinéfilos puedan disfrutarla en pantalla grande.

"Killers of the Flower Moon", de Martin Scorsese

A largo de esa larga carrera que lo ha convertido en mito viviente entre los cineastas, Scorsese ha indagado incesantemente en la violencia que se halla en el sustrato de la vida norteamericana desde que existe como nación. Ahora lo hace refiriéndose a los indios Osages, que de la máxima pobreza pasaron a la riqueza cuando el petróleo empezó a emerger de sus tierras en los años 20 del pasado siglo. Familias enteras se convirtieron en potentados económicos que pronto fueron objeto de la codicia de numerosos hombres blancos, que se casaban por puro interés con mujeres a las que heredaban… después de ser asesinadas o adquirían de manera fraudulenta sus acciones.

Ante esta realidad, ‘Killers of the Flower Moon’ adopta el mismo esquema narrativo que su director ha aplicado en numerosas ocasiones al mundo de la mafia, incluso con un todopoderoso “padrino”, llamado Bill “King” Hale, al que interpreta perfectamente un Robert De Niro que parecía perdido en comedias de segunda fila. A su lado, en un trabajo de nada sencilla caracterización, Leonardo Di Caprio encarna al joven advenedizo que se va deslizando progresivamente por el precipicio del crimen.

Todo se mueve en el film/serie de Scorsese por los siempre anhelados ámbitos del “Great American Film”, también buscado incesantemente por la novela contemporánea. Está en camino de lograrlo, porque cada plano respira la sabiduría de quien todo conoce y todo domina en el universo de las imágenes. No es que Scorsese solo haya hecho buenas películas en su trayectoria de casi sesenta años, pero demuestra encontrarse en plena forma y ser capaz por ejemplo, cuando el relato está llegando a su fin, de ofrecer una secuencia tan deliciosa como la del programa de radio en directo donde se revela la resolución de la investigación emprendida por el FBI sobre esta brutal matanza de los Osages en Oklahoma.

'Anatomie d'une chute', de Justine Triet

Parece que los juicios están de moda en el cine, ya sean recreando la realidad (como en ‘Le procès Goldman’ que abrió la Quincena de Cineastas y de la que ya hablamos) o en la pura ficción, caso de ‘Anatomie d’une chute’, cuarto largometraje de la francesa Justine Triet. “Para interesarme por este oficio, necesito de la búsqueda formal, narrativa, plástica. Hacer una película más, contar solo una historia más, no me resulta suficiente”, ha declarado. Ambición que convierte en la incógnita de esa “caída” que menciona el nombre del film: ¿se trata del suicidio del hombre de la pareja, o la muerte ha sido causada por su mujer, de manera casual o voluntaria? Es lo que se dirime en el juicio mencionado, aunque, para mí, el interés real de ‘Anatomie d’une chute’ no radica en saber si la protagonista es o no culpable, sino en la disección de la crisis de una pareja de escritores, donde él no se ha acercado siquiera al nivel de éxito de ella. Lo que implica tensiones múltiples de humillación y envidias ante un niño que descubre en el juicio la mentira cotidiana de sus padres.

Esa potente indagación y, más aún, la gran interpretación de Sandra Hüller (que igualmente destaca en ‘The Zone of Interest’ y quien sigue en el recuerdo como protagonista de aquella divertida ‘Toni Erdmann’, de Maren Ade), harán que el sólido film de Justine Triet entre muy probablemente en el Palmarés final de este Cannes 2023.


(Publicado en "El Norte de Castilla", de Valladolid, 22 de mayo de 2023)




Bilge Ceylan, maestro en filmar las palabras

 

Si hay un director que filma bien las conversaciones entre sus personajes, es sin duda Nuri Bilge Ceylan. Lo hacía también su confesado maestro Ingmar Bergman, y él vuelve a insistir en su última película, ‘Las hierbas secas’. De nuevo una “Conversation Piece”, que dicen los anglosajones, le sitúa en el reflejo de los pliegues de la vida humana, en las incesantes contradicciones en que todos nos movemos, en el juego dialéctico mediante el que nos descubrimos u ocultamos. Nada que no domine el excelente cineasta turco, que ya obtuvo en Cannes la Palma de Oro de 2014 con ‘Sueño de invierno’.

"Las hierbas secas", de Nuri Bilge Ceylan

Tras un comienzo un tanto dubitativo, en el que no se sabe muy bien por dónde se va a decantar la película, ‘Las hierbas secas’ se despliega en una segunda parte realmente potente dentro de esa línea creativa antes citada. Lo que en principio parecía una nueva historia de profesor destinado a un pequeño y aislado núcleo rural, con el habitual enfrentamiento entre tradición y modernidad, tampoco se inclina hacia la alumna que asegura estar enamorada de su maestro. No, es la relación de este con una mujer a la que un terrorista suicida le ha segado una pierna, y a la que también pretende su compañero de habitación, lo que alcanza en la trama un nivel de máxima intensidad, donde cada detalle cuenta en una especie de triángulo amoroso. Aquello que no se cuenta acaba siendo más decisivo que lo que viene dado envuelto por un bosque de palabras en esta sobresaliente película de Bilge Ceylan, que cuenta con una espléndida fotografía tanto en interiores intimistas como en gélidos y nevados exteriores.

Mucho menos convincente, hasta suponer una fuerte decepción, es ‘May December’, la nueva obra de Todd Haynes, sobre todo recordando aquella inolvidable ‘Carol’ que entusiasmó hace ocho años y con la que Rooney Mara logró un Premio a la Mejor Actriz que debió ir a manos de Cate Blanchett. La oferta era prometedora al máximo: el contacto que se establece entre una actriz y el personaje que va a interpretar, una mujer que dos décadas atrás se hizo famosa por el escándalo de haberse enamorado y mantenido relaciones sexuales con un menor de 13 años. Interpretadas por Natalie Portman (también productora) y Julianne Moore, con la sensibilidad demostrada por Haynes no solo en ‘Carol’, sino también en títulos como ‘Lejos del cielo’ o la serie ‘Mildred Pierce’, todo sonaba a música celestial.

Pero ‘May December’ no pasa de la superficialidad, le falta intensidad en las secuencias de entre ellas dos que más deberían tenerla, y acaba transitando por terrenos muy previsibles. Lastrada también por la pésima interpretación de Charles Melton en el papel protagonista masculino, ya adulto, el film podría haber sido una especie de ‘Persona’ –Bergman, de nuevo–, pero se queda más cerca de ‘Quién te cantará’, de Carlos Vermut, en la simbiosis casi vampírica entre actriz y personaje real.

"Robot Dreams", de Pablo Berger

Llegó la segunda presencia española en Cannes: el largometraje de animación ‘Robot Dreams’, en el que Pablo Berger ha empleado cinco años de su trabajo hasta lograr una película singular, a contracorriente de los productos animados más comerciales. Se plantea el film el desafío de situarse en las antípodas de estos: imagen en 2 dimensiones, dibujo lineal muy sencillo, colores planos, gran despliegue de fondos ambientales de un Nueva York de una época ya pretérita… Para más “inri”, sin un solo diálogo ni tampoco seres humanos, aunque los animales y robots que pueblan las imágenes sí adoptan formas antropomórficas. En definitiva, un gran empeño del autor de aquella ‘Blancanieves’ que tanto sorprendió en su día, porque Pablo Berger siempre se halla dispuesto a transitar por caminos no trillados.

Y para que les cuente que valió, ¡y cómo!, la pena esperar hora y media bajo la lluvia para comprobar después en las tres y media de ‘Killers of the Flower Moon’ que, a sus ochenta años, Martin Scorsese sigue en plena forma, tendrán que esperar a mi crónica de mañana. Sorry!


(Publicado en "El Norte de Castilla", de Valladolid, 21 de mayo de 2023).


Jonathan Glazer muestra la otra cara del Holocausto

 

"The Zone of Interest", de Jonathan Glazer

Una familia burguesa se baña en un bonito río, sin duda para mitigar el calor veraniego. Se diría, por la ropa y los bañadores, que estamos a comienzos de los años 40. La familia vuelve tranquilamente por un bosque hasta su casa, una mansión ya algo antigua pero espaciosa y rodeada por un amplio jardín muy cuidado. Todo parece de la más absoluta normalidad. Pero, ¿qué es lo que vemos al borde de ese jardín? Sin duda, es un sólido muro que lo separa con firmeza de algo que hay al otro lado. Pero es que, además, si nos fijamos, hay una alta torre de vigilancia. Y de tiempo en tiempo, una densa columna de humo sale de una gran chimenea oscureciendo el cielo… Sí, estamos en los aledaños del campo de concentración de Auschwitz, y más concretamente en la residencia del comandante del centro de exterminio, que se aloja allí con su mujer y sus hijos.

Profundamente perturbadora desde una aparente frialdad, ‘The Zone of Interest’, cuarto largometraje del cineasta británico Jonathan Glazer y al que pertenecen esas imágenes iniciales, está llamada a ser una de las películas del Festival de este año, sin duda la que más hasta el momento. Porque contemplar la vida cotidiana de quienes, sin el más mínimo reparo ético o moral, se hallan a escasos metros de miles de personas a las que mandan al crematorio todos los días, determina en el espectador un verdadero ejercicio de repulsión hacia tal inhumanidad. Los problemas de esta familia de represores son los de cualquiera de su nivel económico, que si tratar de mejorar en la carrera profesional, disfrutar de las relaciones con los más cercanos, arreglar las flores y, en general, toda la casa, nada inhabitual.

Lo diferente está al otro lado de los muros, el campo donde se extermina a millares de personas, a las que el film nunca muestra, en un ejercicio de brutalidad planificada hasta el más mínimo detalle y ejecutada con la sobriedad funcionarial que ya conocemos, desde Hannah Arendt, como “la banalidad del mal”. Planificación que, al abordar la nueva deportación de judíos húngaros, también queda patente en la reunión al máximo nivel de la parte final de ‘The Zone of Interest’, basada en la novela de Martin Amis que entre nosotros fuese editado por Anagrama en 2015.

"Rosalie", de Stéphanie di Giusto

Signo muy distinto tiene ‘Rosalie’, la buena sorpresa de la sección paralela Un Certain Regard de la que ayer les prometí hablar en esta crónica. La no fácil vida de lo que comúnmente se conocía como una “mujer barbuda”, pero cuyo pelo se extendía a otras varias zonas de su cuerpo, es narrada en la película con sensibilidad y buen pulso en la segunda película de la directora francesa Stéphanie di Giusto. Se desarrolla el film en un aldea a la que en 1870 llega esta mujer, muy bien interpretada por Nadia Tereszkiewicz, por un matrimonio de conveniencia con un soldado que sufre graves secuelas tras ser herido en la guerra. La forma en que ese personaje femenino, Rosalie, va ganándose al pueblo, salvo alguna excepción malévola, hasta convertir la pobre taberna de su marido en un lugar de encuentro para los vecinos, determina el encanto de una película que, quitando alguna debilidad de guion y ciertos subrayados primerizos, posee un delicado y peculiar atractivo.

Otra mujer que no se acomoda a lo que los demás piensan de ella protagoniza ‘Creatura’, también un segundo largometraje, en este caso de la actriz y directora Elena Martín, que se diera a conocer hace cinco años con su ‘Júlia ist’ y que –al margen del mediometraje de Almodóvar– supone la primera participación española en esta edición de Cannes, concretamente en la ahora llamada Quincena de Cineastas. Bien recibida en su pase matinal, ‘Creatura’ nos habla de la intensa sexualidad de una mujer que no es entendida, cuando niña y adolescente, por sus padres ni más adelante por su pareja, con la que nunca llega a hacer el amor satisfactoriamente, lo que le causa un continuo estrés que desde la infancia se manifiesta en erupciones cutáneas por diversas partes del cuerpo. ‘Creatura’ supone un considerable ejercicio de introspección sobre un personaje femenino, realizado desde la doble intensa faceta de Elena Martín delante y detrás de la cámara.


(Publicado en "El Norte de Castilla", de Valladolid, 20 de mayo de 2023).


Indiana Jones, a ritmo de videojuego

 

En el cine clásico del género, las secuencias de acción aparecían cada cierto tiempo, motivadas por el desarrollo de la trama. Posiblemente debido a la influencia del cine de animación más comercial e infantilizado, pasaron a ser mucho más frecuentes. Hasta que ahora cualquier película de este estilo adopta el ritmo de los videojuegos, con una vertiginosa e incesante acción que pretende dejar sin respiro al espectador. Es justo lo que sucede con ‘Indiana Jones and the Dial of Destiny’, quinta entrega de la franquicia que Steven Spielberg y George Lucas han pasado a un menos valioso James Mangold, cuyo principal trabajo hasta ahora era ‘Logan’ en 2017.

"Indiana Jones and the Dial of Destiny", de James Mangold 

No se detiene un minuto la nueva aventura del arqueólogo más famoso del cine. Y es ese no descansar el principal lastre de esta búsqueda del disco o cuadrante de Arquímedes, capaz de retrotraernos en el tiempo, y que su creador dejó partido en dos para que no cayera en malas manos. Claro que al principio parece que el objeto anhelado es la lanza de Longinos, la que hirió el costado de Cristo y que Hitler deseaba poseer por encima de cualquier otro tesoro, quizá por haberse quedado sin aquella Arca Perdida que también le arrebató Indiana Jones. Pero no nos liemos, porque no es precisamente contar bien una historia lo que de verdad interesa a los responsables de esta dicen que última entrega.

Lo suyo es dar a aquello mucha marcha, con una especie de prólogo de veinte minutos donde vemos a un Harrison Ford con el rostro rejuvenecido digitalmente (aunque está bien logrado, da un poco de grima, la verdad) volviendo a luchar con los nazis en 1944. Y, en ese sentido vertiginoso, destaca con fuerza una persecución entre dos “toc-tocs” por las calles de Tánger, ya en el 1969 en el que sucede la mayor parte de la película, entre celebraciones del éxito espacial por la llegada del hombre a la Luna. Las secuencias semifinales –las más sugerentes e inventivas– y un cierre sentimentaloide me los callaré para no fastidiar a los espectadores que sin duda irán en masa a ver este nuevo ‘Indiana Jones’ y amortizarán de sobra su presupuesto de cerca de 300 millones de dólares.

Avisemos prudentemente de que la inclemente música de John Williams, con diversas variantes de sus pasajes más conocidos para la serie, puede causar serios dolores de cabeza y de que no esperen ver demasiado a Antonio Banderas en el film, ya que tiene un papel casi episódico de pescador español experto en inmersiones. Los infinitos títulos finales, sin la esperable sorpresa de agradecimiento, confirman que los miles de profesionales que han intervenido en la película, sobre todo en el aspecto digital, casi no caben ni siquiera en el Bernabéu… Hay exito de taquilla asegurado.

"Black Flies", de Jean-Stéphane Sauvaire

No creo que, para nada, lo obtenga ‘Black Flies’, del realizador francés afincado en Estados Unidos Jean-Stéphane Sauvaire y protagonizada por Sean Penn, ya que sus imágenes no son precisamente agradables. Los dramáticos servicios que tiene que efectuar una pareja de enfermeros que llevan una ambulancia por zonas pobres de Nueva York, revela aspectos muy negros de una metrópolis tan variopinta y conflictiva como esta. El típico esquema, utilizado sobre todo por el cine policiaco, de relación laboral y amistad final de hombre experto que comparte una difícil labor con otro que acaba de llegar al oficio, queda aquí ligeramente matizado por la difícil psicología de ambos y la sensibilidad del más joven, que coprotagoniza Tye Sheridan. Personaje al que afecta cada vez más el encontrarse con terribles casos, en los que –se nos dice– las moscas siempre localizan a los muertos antes que nadie. De ahí el título de una película a la que sobra efectismo y grandilocuencia, razón por la que creo que ha sido mal recibida en Cannes.

Y déjenme avanzarles una estupenda sorpresa, proveniente de la sección paralela Un Certain Regard: ‘Rosalie’, de la francesa Stephanie di Giusto. Como, con su implacable látigo, Indiana Jones se ha apoderado de la mayoría del espacio de esta crónica, se lo cuento mañana.


(Publicado en "El Norte de Castilla", de Valladolid, 19 de mayo de 2023).


Cannes se fija en las relaciones maternofiliales

 

Aunque con corrientes de fondo, las películas de Hirokazu Kore-eda han sido siempre transparentes, diáfanas, de narración sencilla y a menudo emotiva. No es el caso de su última obra, ‘Monster’, más cerebral y donde utiliza el recurso que en su día popularizó un colega suyo, Akira Kurosawa: el llamado método ‘Rashomon’, donde un mismo hecho es contemplado desde perspectivas diferentes (cuatro en aquel caso, tres ahora), de tal forma que una determinada realidad surja de esas diversas miradas y experiencias. Así sucede en este ‘Monster’ de Kore-eda que llega cuando todavía tenemos muy reciente su ‘Broker’ del pasado año, con la que el coreano Song Kang-ho obtuvo el Premio al Mejor Actor.

"Monster", de Hirokazu Kore-eda

Quizá las diferencias provengan de que en este caso el gran cineasta japonés no parte de un guion propio, sino de Yuh Sakamoto, aunque por supuesto no faltan los personajes infantiles o adolescentes ni las familias más o menos estructuradas, algo consustancial a su obra. Pero en este caso, a partir del posible acoso de un escolar por parte de su profesor, narrado desde el subjetivismo de la madre del crío, del citado profesor de instituto y del propio niño, son otras las cuestiones casi filosóficas que preocupan al autor de ‘Un asunto de familia’, justa Palma de Oro para Kore-eda en 2018. Cuestiones que se refieren a la posibilidad de llegar a la verdad, del poder de las apariencias que no siempre responden a lo sucedido, de la capacidad de engaño y autoengaño que puede darse en el ser humano…

Temas de primera magnitud que van desarrollándose a lo largo de las tres partes del film, aunque imbricadas en ocasiones unas con otras, con especial valía en el caso de la madre viuda que intenta saber a toda costa el motivo de que a su hijo le haya acusado su maestro de haber cambiado su cabeza por “otra de cerdo”, lo que ha traumatizado al pequeño, hasta la amistad de este hacia un pequeño compañero que es víctima de “bullying”. Con él emprenderá una luminosa relación de amistad en la parte final de ‘Monster’ que supone su mejor atractivo y da sentido global a la película.

"Le retour", de Catherine Corsini

También son las relaciones maternofiliales, tan a menudo difíciles y problemáticas, las que centran ‘Le retour’, de Catherine Corsini, pero bajo unas premisas de muchísimo menor calado. La historia de la cuidadora de niños que vuelve a Córcega, donde se había casado y vivido, para seguir con la familia “progre” para la que trabaja en París, pero ahora en compañía de sus bastante insoportables hijas adolescentes, no va más allá de un relato naturalista envuelto en reencuentros bastante forzados, bonitas playas, bailes, ligues y demás dosis veraniegas. También, como en ‘Monster’, la madre es viuda y no se entiende nada bien con sus hijas, en principio con la pequeña de 15 años, hasta que se distancia también de la de 17 cuando mantiene una relación lésbica y conoce a una abuela que su progenitora le había ocultado. Pero ya se sabe que madre no hay más que una, que la familia está por encima de todo y que el verano acaba pasando con la fugacidad de una nube pasajera…

Curiosamente, ‘Le retour’ había sido seleccionada con tiempo por Cannes, pero luego el Festival le retiró la invitación a causa de los rumores de que sus protagonistas femeninas, dos chicas menores negras igual que su madre, habían sufrido acoso durante el rodaje para ser obligadas a filmar sus escenas eróticas. El Consejo de Administración del certamen retuvo su invitación hasta “saber más sobre esta situación” pero, basándose sobre todo en los testimonios de las jóvenes actrices, acabó por invitarla de nuevo. Y ‘Le retour’ no solo regresó a Córcega sino con todos los honores a la Competición oficial del Festival. Tampoco creo que los hermanos Lumière se hubieran revuelto en su tumba de no haberlo hecho.


(Publicado en "El Norte de Castilla", de Valladolid, 18 de mayo de 2023).

 

Cannes apuesta sobre seguro

 

Cartel y alfombra roja de la 76 edición del Festival de Cannes

Contar con nada menos que cinco ganadores de la Palma de Oro entre los cineastas cuyos veintiún largometrajes entran en competición dentro de la Sección Oficial, indica que la actual edición del Festival de Cannes juega sobre seguro. Efectivamente, Ken Loach (por partida doble), Wim Wenders, Nanni Moretti, Nuri Bilge Ceylan e Hirokazu Kore-eda ya han obtenido el máximo galardón de Cannes, lo que no les impide concursar ahora de nuevo. Si a ellos unimos otros nombres anteriormente premiados, como Marco Bellocchio, Aki Kaurismäki, Todd Haynes, Tran Anh Hung o Alice Rohrwacher, comprobaremos hasta qué punto el Festival se apoya en grandes autores para su 67 edición. Con un Jurado internacional encabezado por un Ruben Östlund también ganador de la Palma en dos ocasiones, la última el mismísimo año pasado con El triángulo de la tristeza, y en el que figura asimismo otra triunfadora, la francesa Julia Ducournau, que obtuviese en el Cannes veraniego de 2021 la injusta recompensa dorada por su Titane.

En tiempos de tantas dudas sobre el porvenir del cine en las salas, el primer Festival del mundo parece, por tanto, querer aportar serenidad con el apoyo de auténticos referentes de su trayectoria. Realizadores veteranos, desde los 87 años de Loach hasta los 66 de Kaurismaki, a los que habría que añadir algunos que figuran en muestras paralelas dentro de la Selección Oficial, como Martín Scorsese y sus 80 años, los mismos de Harrison Ford, con las películas quizá más esperadas del certamen (Killers of the Flower Moon, de casi tres horas y media de duración, y la quinta entrega de Indiana Jones) o Takeshi Kitano, con 76. Hay sí, algunos debutantes, pero por lo general en las secciones paralelas, Un Certain Regard, la Quincena de Cineastas –que, para ser más inclusivos, ha cambiado de nombre desde el anterior Quincena de Realizadores– y la Semana de la Crítica. También resulta destacable que en la Competición Oficial haya siete directoras, signo de los tiempos que por fortuna corren, lo que significa hasta un tercio de dicha sección.

Igualmente, son dos nombres de la veteranía de Víctor Erice y Pedro Almodóvar, con tan solo una década de diferencia de edad entre ellos, de 83 a 73, los encargados de representar a nuestro país entre los elegidos por el Comité de Selección, aunque ambos fuera de concurso. Sin duda, el tan esperado regreso de Erice con Cerrar los ojos supone un acontecimiento para el cine español e incluso internacional. Mientras que Almodóvar muestra un mediometraje de 31 minutos, Extraña forma de vida, financiado por la división cinematográfica de la firma Yves Saint-Laurent, donde muestra una historia de amor “gay” en un ambiente de “western”, al estilo de Brokeback Mountain. La escasa gente joven de nuestro cine la hallamos en la Quincena gracias a la directora y actriz Elena Martín, con su Creatura; y los cortos Aunque es de noche, de Guillermo García López, en la Sección Oficial de este formato; Contadores, de Irati Gorostidi, en la Semana de la Crítica, y la práctica de la Escuela de Cine de Catalunya (ESCAC) Trenc d’Alba, de Anna Llargués, en La Cinef, muestra dedicada a los centros de enseñanza.

"Jeanne Du Barry", de Maïwenn 

Toda esta ingente marea de películas, cineastas, “estrellas” y demás parafernalia cannesina ha comenzado, mal, con Jeanne Du Barry, de Maïwenn, directora y actriz famosa en Francia y “mimada” por Cannes, donde se han mostrado varios de sus seis trabajos tras la cámara, pero escasamente conocida fuera de sus fronteras. Sorprende ver aquí una obra tan antigua como esta, en todos los sentidos de la palabra, desde su inspiración ideológica hasta su propuesta estética, pasando por una interpretación dominada por la nada atractiva pareja que forman la citada Maïwenn y Johnny Depp como el penúltimo rey de la decadente Monarquía gala. La historia de amor entre Luis XV y la cortesana que da título al film y que pronto sería su favorita, envuelta en mucho “lujo y esplendor” y una incesante música grandilocuente, solo interesa por detalles de los usos y costumbres de una estúpida y esclerotizada Corte que quedaría felizmente barrida por la Revolución de 1789.

La elección de Jeanne Du Barry para abrir la edición de 2023, tras una protocolaria ceremonia inaugural que contenía la entrega de la Palma de Oro de Honor a Michael Douglas, consuma la preferencia hacia títulos franceses nada convincentes para esa apertura oficial que en otras épocas estuvo casi reservada al film más reciente de Woody Allen. Tiempos felices aquellos…

Michael Douglas, con su Palma de Oro de Honor


(Publicado en "Turia" de Valencia, 19 de mayo de 2023).


76 Festival de Cannes: En tiempos de desolación, nunca hacer mudanza

 


El Festival Cannes parece haberse retrotraído este año hasta la Quinta Regla de los Ejercicios Espirituales de Ignacio de Loyola, cuando afirmaba que “en tiempos de desolación nunca hacer mudanza, más estar firme y constante en los propósitos y determinación”… Así puede entenderse que en un momento en que la asistencia al cine está tan cuestionada debido, básicamente, a la popularización de las plataformas tras la pandemia, se haya lanzado a un programa como el de la 76 edición, tan repleto de grandes nombres. Es como si el primer certamen del mundo quisiera mandar un mensaje de sosiego: no os preocupéis que mientras creadores como los que hemos incluido este año continúen haciendo películas, el futuro del cine está asegurado. Pero no solo el más personal, el de autor, porque también tenemos títulos como nada menos que la quinta entrega de ‘Indiana Jones’ para venir al rescate de las taquillas. Tranquilos.

Porque ya no es solo que que cinco ganadores de la Palma de Oro vuelvan a competir este año, caso de Ken Loach (que la ha obtenido en dos ocasiones), Nanni Moretti, Hirokazu Kore-eda, Nuri Bilge Ceylan y Wim Wenders, sino que otros apellidos bien ilustres vienen al auxilio: Scorsese, Bellocchio, Kaurismaki, Todd Haynes o un casi desaparecido Tran Anh Hung, entre muchos otros. Junto a ellos, dos ilustres españoles, Víctor Erice, cuyo regreso a nuestro cine con ‘Cerrar los ojos’ supone una noticia de primer orden; y Pedro Almodóvar, que ha presentado en sesión única su mediometraje ‘Extraña forma de vida’, financiado por la firma Yves Saint-Laurent, relato de una pasión homosexual en un ambiente de “western”, con el que el autor manchego parece resarcirse mínimamente de no rodar en su día ‘Brokeback Mountain’, de tema muy similar.

Sin duda, estos cineastas, en su mayoría muy veteranos, dentro de un arco de edad que encabezan los 83 años de Loach, son los “encargados” de aportar un poco de serenidad a este momento tormentoso, de dudas e interrogantes que se plantean ante la gran pantalla. No es que no haya también jóvenes debutantes, sobre todo en las secciones paralelas a la Oficial y que suelen servir como escalera de acceso a ella, pero de manera muy escasa en la Competición, dentro de la que concurren 21 largometrajes. Con nota especialmente alta para la presencia de directoras, con un tercio de ese total que lleva firma femenina, en una especie de ejercicio de expiación que Cannes pretende llevar a cabo.

Así pues, es a los “clásicos” y a las cineastas a quienes el Festival encomienda su alma en 2023, por decirlo en esos términos religiosos que venimos empleando. Aunque podría haberlo hecho mejor que con ‘Jeanne du Barry’, un film inaugural nada satisfactorio que cuenta la historia de amor entre la cortesana de ese nombre (interpretada por la propia directora, Maiwenn) y un rey Luis XV con los irritantes trazos de Johnny Depp, actor que tanto gusta a los responsables de determinados Festivales. “Lujo y esplendor” versallescos, música tan nutrida como la figuración cortesana, y un tufo a reivindicación de aquella Monarquía en decadencia y a la que no le faltaba mucho para que la Revolución de 1789 la llevase a la guillotina.

"Le procès Goldman", de Cédric Kahn 

Más digno de ser tenido en cuenta ha sido el comienzo de la antes llamada Quincena de los Realizadores, ahora Quincena de Cineastas en pro del lenguaje inclusivo, con ‘Le procès Goldman’, de Cédric Kahn. Un film judicial puro y duro, con solo una secuencia inicial que no se celebre en el espacio del tribunal donde se dirimía en 1976 el segundo proceso contra Pierre Goldman, activista de izquierdas al que se acusaba –según él solo por antisemitismo y xenofobia– de un doble crimen en el atraco a una farmacia. Siempre quedaron dudas ante el veredicto final de inocencia, sobre todo cuando Goldman murió pocos años después en misteriosas circunstancias.


(Publicado en "El Norte de Castilla", de Valladolid, 17 de mayo de 2023).