Las Jornadas de Valladolid



JORNADAS SOBRE LA DISTRIBUCIÓN INDEPENDIENTE
(Con motivo del XXV Aniversario de ADICINE y X de FILMIN)
Valladolid, 24 y 25 de octubre de 2017

CONCLUSIONES

1.             Como coorganizadores de las Jornadas, ADICINE y Filmin desean agradecer, sincera y profundamente, a la Semana Internacional de Cine de Valladolid la oportunidad de debatir en público y en privado la problemática de la distribución independiente de cine en España. Por parte de los asistentes a las Jornadas, se valora de manera especial el foro de diálogo abierto por el Festival de Valladolid que, sin duda, redundará en una adecuada comprensión de la realidad actual de cada sector.

2.           El objetivo fundamental de la distribución independiente es, desde siempre, la satisfacción y el enriquecimiento cultural del espectador, brindándole una oferta de las obras cinematográficas lo más diversa y variada posibles. De hecho, la distribución independiente constituye en España entre un 20 y un 25 por ciento de la recaudación obtenida por el cine en salas anualmente.

3.           El panorama que se ofrece a la distribución independiente se ve abocado a una situación paradójica: mientras a la tradicional exhibición en salas se han sumado nuevos canales de comunicación con el espectador, como las televisiones de pago y las plataformas digitales, cada vez resulta más dificultosa la amortización de los títulos adquiridos en los mercados internacionales, que demandan progresivamente precios más elevados.

4.         Se reconoce la decisiva aportación para la existencia de la distribución independiente que supone el apoyo de los poderes públicos a través del Programa Media y de las ayudas del ICAA. Asimismo, se considera que el estreno en salas cinematográficas continúa siendo el primer paso decisivo para que los filmes lleguen al espectador y continúen posteriormente su camino por los diversos canales de difusión existentes.

5.           Precisamente por ello, se recomienda la flexibilización de las actuales ‘ventanas’ que la industria mantiene a partir de su estreno en salas. De esa forma, se lograría además combatir el fenómeno de la piratería audiovisual.

6.           Resultan también fundamentales las plataformas digitales para disfrutar de películas y series en el ámbito doméstico mediante una propuesta lo más diversificada posible. Se estima necesario que —al igual que se está planteando actualmente en Francia— las plataformas digitales de raíz extranjera que se han implantado recientemente en España contribuyan al Fondo de Protección a la Cinematografía de nuestro país.

7.             Una labor relevante de la distribución independiente es la comercialización de las películas españolas, dado que las que son adquiridas por las ‘Majors’ (alrededor de diez o quince al año) solo suponen un pequeño porcentaje de la producción global.

8.             Se constata, con preocupación, cómo las películas de cine independiente atraen hoy en España a un público de mayor edad que el de décadas anteriores, y se confirma la necesidad de trabajar de forma conjunta para despertar el interés de generaciones cuya presencia es cada vez menor en las salas.

9.              De ahí que todos los convocados manifiesten su convicción de que la educación audiovisual se convierta ya en un compromiso de los poderes públicos, estatales y autonómicos, en aras a formar desde la infancia y la adolescencia a quienes serán los espectadores del futuro.

10.       Un camino fundamental para la distribución independiente es la adquisición de los derechos de sus películas por parte de las televisiones públicas y privadas. Especialmente en el caso de las primeras, se considera que la programación de sus obras constituye tarea básica de una televisión que no tendría que atender únicamente a sus resultados de audiencia.

11.       No deben identificarse en ningún caso las películas independientes con filmes raros, difíciles, minoritarios o pertenecientes a un determinado gueto cultural. Dado que todas las televisiones, sean públicas o privadas, buscan legítimamente satisfacer las preferencias de su público, se aprecia que pueden existir nichos suficientes para programar las películas incluidas en los amplios catálogos de los distribuidores independientes. Esta apuesta podría implicar un menor desembolso económico por parte de las televisiones, que serían así capaces de atraer a un sector de sus espectadores con una oferta distinta de la actualmente existente.

12.             Se estima que, en el caso de contar con la promoción adecuada, las películas de las distribuidoras independientes podrían llegar a atraer a un público televisivo más amplio. Si, como queda dicho, la distribución independiente en salas supone cerca de una cuarta parte de la recaudación anual, un hecho similar podría producirse en su repercusión en las audiencias televisivas.

13.           Las televisiones asistentes a las Jornadas advierten de que su programación de cine es susceptible de sufrir alteraciones en el curso de los próximos años, derivadas del flujo de espectadores hacia los canales de pago. Ello irá unido al propio fenómeno televisivo en su conjunto, fruto de la multiplicidad de canales y de las variaciones que se están experimentando dentro de los hábitos de ocio.

14.           También por parte de los operadores televisivos se sugiere a los distribuidores independientes la conveniencia de que cuenten con ellos a la hora de realizar sus adquisiciones en los mercados internacionales, porque consideran que así resultaría más sencillo su encaje dentro de las rejillas de programación.

15.       En este sentido, sugieren a los distribuidores independientes la posibilidad de aunar esfuerzos entre ellos para proponer ofertas conjuntas de películas con las que negociar de forma más directa con los operadores televisivos.

16.           Por otra parte, se valora de manera especial el gran esfuerzo realizado por la exhibición y la distribución en la digitalización de las salas, producto de una evolución tecnológica que han debido asumir de manera privada, sin las ayudas públicas que se han concedido en otros países de nuestro entorno.

17.          Los distribuidores independientes plantean al sector de la exhibición (al que consideran un colaborador imprescindible para dar visibilidad a sus películas) la conveniencia de que no existan desigualdades acusadas entre los porcentajes obtenidos por ellos y las ‘Majors’ sobre el precio de la entrada. Esas diferencias se perciben asimismo en el número y emplazamiento de sesiones dedicadas a las películas independientes, así como en la difusión y emplazamientos de materiales promocionales como ‘trailers’ y ‘displays’. Y también por las variaciones en la relación con los integradores, destinados inicialmente a amortizar los gastos de la digitalización de las salas

18.           Todas las partes participantes en las Jornadas han constatado la pasión por el cine que mueve a los diversos sectores convocados, que encuentra su primer eslabón en la exhibición cinematográfica, tanto la perteneciente a grandes circuitos como a salas independientes. Dicha pasión se concilia con el lógico interés de cada empresa por mantener y potenciar su cuenta de resultados.

19.        En función de cuanto se ha expuesto anteriormente, se subraya la necesidad de dar continuidad a los espacios de diálogo entre la distribución independiente, los operadores televisivos, las plataformas digitales y la exhibición. Solo con un continuo debate entre estos agentes de la industria audiovisual española cabe llegar a soluciones fructíferas en beneficio de todos, y principalmente de los espectadores.

20.          La Semana Internacional de Cine de Valladolid, ADICINE y Filmin valoran de manera muy positiva el tiempo y esfuerzo dedicados por todos los participantes en las Jornadas con el fin de exponer su visión ante la problemática expuesta por la distribución independiente.

Participantes

Javier Angulo (Director de la Semana Internacional de Cine de Valladolid)
Daniel Bajo (Karma Films)
David Corchero (DeAPlaneta)
Enrique Costa (Ávalon Distribución)
Juan Carlos de la Hoz (Abordar)
José Antonio del Saz (Canal Sur Televisión)
Eduardo Escudero (A Contracorriente Films)
Unai Fernández (Barton Films)
José Antonio Fernández Pascual (Barton Films)
Mercedes Gaspar (La Fragua Audiovisual)
Jesús Gómez Cambronero (Festival Films)
Juan Ramón Gómez Fabra (Federación de Cines de España, FECE)
Enrique Gonzalez Kühn (Caramel Films)
Francisco Heras de la Calle (Cines Manhattan)
Álex Lafuente (B Team Pictures)
Fernando Lara (Coordinador de las Jornadas)
Mikel Lejarza (Atresmedia Cine)
Agustín Llorente (Kinepolis)
Nieves Maroto (Super8 Distribución)
Juan Marsal (Yedra Films)
Andrés Martín (Vértigo Films)
Jacobo Martín Fernández (Subdir. Gral. de Promoción y Relaciones Internacionales ICAA)
Alex Martínez Roig (Movistar+)
Milagros Mayi (RTVE)
Javier Montero (Con un Pack)
José María Morales (Wanda Visión)
Miguel Morales (Asociación de Distribuidores Independientes Cinematográficos, ADICINE)
Lara Pérez Camiña (B Team Pictures)
Álvaro Postigo (Mk2 Cines sur)
Eva Rekettyei (Yelmo Cines)
Diego Rodríguez (Márgenes Distribución)
Carlos Rojano (Filmax International)
Stefan Schmitz (Ávalon Distribución)
Alfred Sesma (Pack Màgic)
Johanna Tonini (Movies for Festivals)
Juan Carlos Tous (Filmin)
Millán Vázquez-Ortiz (Freak Independent Film Agency) 

Valladolid, 25 de octubre de 2017


El profundo universo de los sueños



Federico Fellini es una fuente inagotable de exposiciones. Hace unos años, les hablé de una –espléndida– que le había dedicado CaixaForum. Tiempo atrás, también las salas de Filmoteca Española albergarían la figura del autor de Ocho y medio. Otras muestras más reducidas han surgido aquí y allá. Y las que se avecinan, porque en 2020 se celebra el Centenario del nacimiento de Fellini, y en Italia se está ya preparando un amplio conjunto de actividades, como corresponde a quien quizá sea su cineasta ilustre por excelencia.

De momento, tenemos ahora, y hasta el 21 de enero, la exposición “Federico Fellini. Sueño y diseño” en el madrileño Círculo de Bellas Artes. Se trata de una muestra singular, porque no intenta tener un carácter enciclopédico, sino todo lo contrario: bucear en el “onirismo visionario” de su autor, lo que unido a su “exuberancia” y a su “pasión por el psicoanálisis” (versión Jung) tras su largo tratamiento con el doctor Ernst Bernhard, conformarían de manera decisiva la personalidad felliniana. Así al menos lo establece Gianfranco Angelucci, comisario de la exposición del Círculo y a quien pertenecen los términos que acabo de entrecomillar. Todo un experto en la vida y obra de alguien que, como en Amarcord, hizo de sus recuerdos y sus sueños un terreno fértil para el torrente de imágenes que crease.

No supone su único atractivo, porque hay también dibujos y fotos de notorio interés, pero el punto fuerte de la muestra es el visionado de los tres “spots” que Fellini realizase en 1992 para el Banco di Roma. Él, que era un enemigo declarado de la publicidad, sobre todo cuando cortaba las películas en televisión (“Nunca se deben interrumpir las emociones”, sostendría, en una famosa diatriba contra Berlusconi), se dejó ganar por la generosa oferta de esa entidad bancaria. Pero tampoco era la primera vez, ya había filmado antes anuncios para Campari y pastas Barilla, en una labor más frecuente de lo que parece entre los grandes directores.

Sueño del túnel, Sueño del ‘Déjeuner sur l’herbe’ y Sueño del león en el sótano son los títulos de esos tres breves anuncios, aunque el proyecto incluía también otros, como “Sueño del huevo” y “La máquina de los sueños”, que no llegó a rodar; al fin y al cabo, Fellini moriría poco tiempo después de este epílogo publicitario, en 1993. Tomados casi siempre de las páginas de su enciclopédico “Libro de los sueños” (incluido asimismo en la muestra), su esquema es muy sencillo: la pesadilla angustiosa de un ciudadano al que un psicoanalista recomienda que, por lo menos para que esté tranquilo económicamente, deposite su dinero en el Banco di Roma. Papel del psicoanalista que iba a interpretar el propio Fellini, pero que acabó confiando a nuestro Fernando Rey, de quien también estamos ya celebrando su Centenario. El tiempo pasa para todos de manera implacable.

Dibujo de Fellini para "El libro de los sueños" 

(Publicado en "Turia" de Valencia, octubre de 2017).

El descubrimiento de Colom


Ramón Colom, durante su comparecencia en el Festival de San Sebastián de 2017

Al tiempo de una semana (y las que vendrán…) de extrema tensión en Cataluña, el cine español también ha tenido su maremoto particular. La Rueda de Prensa de Ramón Colom, el presidente de FAPAE –la patronal de los productores audiovisuales–, en el Festival de San Sebastián ha supuesto un cúmulo de acusaciones contra distintos compañeros de profesión, donde las palabras “conspiración”, “chantaje” y “corrupción” no han faltado. Sin dar nombres concretos, pero dejando bastante claro a quienes se refería, Colom ha descubierto públicamente una realidad muy inquietante.

Podrá discutirse si era el escenario, el momento o el guion adecuados para que el todavía responsable máximo de FAPAE lanzase sus dardos con tal acritud. En sus palabras, había mucho de desahogo personal, de explosión indignada, de no aguantar más después de casi cuatro años de mandato y ya cercanas las elecciones para el cargo, previstas para noviembre. Pero, conociendo un poco los entresijos del cine español, me parece perfectamente comprensible este arrebato de sinceridad. Supone una muestra de que el agua ha rebosado el vaso, de no poder soportar ya una situación tan deteriorada. Le habría sido mucho más cómodo a Colom hacer un resumen amable de su etapa (lo que detalló en la primera parte de la comparecencia) y marcharse por la puerta de atrás con una sonrisa de buena voluntad. Optó, en cambio, por dejar las cosas claras y no atenerse a la “corrección política”. Considero adecuada su actitud.

Porque las cosas no pueden seguir así, con un grupo de productores “de toda la vida” que siguen manejando impunemente el cotarro. Ni siquiera de manera frontal, asumiendo responsabilidades visibles, sino –como el propio Colom denuncia– a base de citas conspirativas, cenas donde se toman acuerdos ventajistas o búsquedas de adecuar la legislación a sus intereses particulares. Llevan demasiado tiempo actuando de esta forma, sacando claros beneficios de tal conducta y arramblando con cuanto se les pone por delante, ya sean directores y directoras generales o numerosos productores que se ven impotentes para revertir la situación y no quedarse descolgados. Colom ha vivido en estos cuatro años, desde dentro de FAPAE, cuanto otras y otros también hemos sufrido. E incluso ha prevenido del peligro de que cierre o desaparezca la entidad en un próximo futuro, con lo que se perdería un interlocutor necesario para nuestro cine.


Así están las cosas, pero así, insisto, no deben continuar, por lo que el aldabonazo, el “descubrimiento” de Colom puede resultar de gran utilidad. Si quieren profundizar en el tema, la página “web” de la televisión del Festival de San Sebastián guarda su intervención íntegra, que duró casi una hora tras las preguntas de los periodistas. No se la pierdan. No tiene desperdicio.

(Publicado en "Turia" de Valencia, octubre de 2017).

Carta de una lectora


A propósito del artículo "A una niña que va a nacer", la lectora de "Fotogramas" Sandra Reguilón envió una carta a la revista, que reproducimos. La acompañaba de un foto de su hija Laia, recién nacida, al lado de la página con dicho artículo. Este es su texto:


    Querido "Fotogramas":

   Ya son 28 años que llevas acompañándome durante todos los meses. Hemos vivido juntos tanto los buenos como los malos tiempos. Esta ocasión es especial, ya que me acompañas en el nacimiento de mi hija Laia. Al leer la firma invitada de este mes, he reflexionado sobre ello.

Quiero que mi hija aprenda a soñar de la mano de Spielberg, que se ría con los Monty Phyton, que conozca la España de Almodóvar  y Berlanga, que reflexione sobre la luz y oscuridad del ser humano de la mano de Scorsese, que vuele por África en avioneta con  Robert Redford y que sea una niña con la compañía de Pixar.

Querida Laia, Indiana Jones, Hermione Granger, Marty Mcfly, Brave y tantos otros personajes, están deseando que les conozcas.
  Tienes una vida entera de cine por delante.

Sandra Reguilón




A una niña que va a nacer


Podríamos ponernos en plan sesudo para argumentar la necesidad de la alfabetización audiovisual en nuestro país. Podríamos acudir en nuestro auxilio a diversas directivas de la Unión Europea, o a las recomendaciones mil veces expresadas por comités de expertos de todo el mundo mundial. Podríamos fijarnos en las estupendas y contrastadas iniciativas en este terreno de países cercanos como Francia, Gran Bretaña o Dinamarca.

Pero no lo voy a hacer. Voy a fijarme, en cambio, en esa niña muy cercana que va a nacer dentro de poco (no, no se asusten, no es “la niña de Rajoy”) y lo que yo deseo para ella. Entre otras muchas cosas, y de manera fundamental, que reciba una educación como la que yo no recibí. En un capítulo básico, como es el del conocimiento, comprensión y disfrute del lenguaje audiovisual. Deseo que aprenda a leer y a escribir, por supuesto; quiero que se familiarice con la música, con las artes plásticas, con el teatro, con todo aquello que va a permitir su desarrollo cultural. Pero igualmente, ¿por qué no?, con un mundo fascinante de imágenes en movimiento que van a irrumpir inmediatamente en su vida a través del televisor y el ordenador.

Me imagino a esta niña jugando muy pronto a “mover” sus dibujos en “stop motion” o a intentarlo con figuras de plastilina. Me gusta sentirla divertida y emocionada ante films, primero de animación, luego de imagen real, que no sean solo los de consumo masivo. Me complace verla conocer, paso a paso, ese lenguaje y familiarizarse y encariñarse con nombres fundamentales del cine español y de otras latitudes. Me identifico con sus sensaciones al acudir a una sala de cine para ver en pantalla grande lo que ha aprendido en los libros y en fragmentos de películas, en cómo se traduce ese lenguaje tan peculiar y tan universal. Incluso me la imagino haciendo sus pinitos, con los compañeros de clase, poniéndose a realizar un corto con una pequeña cámara o hasta con un teléfono móvil. Creo que sería feliz con todo ello.

No, no se trata de formar cineastas desde las aulas, para eso ya están –si se siente tal vocación– las Escuelas o Facultades correspondientes. Se trata de una cuestión de educación, de que esa niña salga de su instituto o su colegio sabiendo quién era Buñuel, Berlanga, Bardem o Fernán-Gómez; o por qué son importantes Almodóvar, Erice, Gutiérrez Aragón, Amenábar, Josefina Molina, Pilar Miró, Isabel Coixet o Icíar Bollaín; o cuánto han significado el neorrealismo, la “Nouvelle Vague” o los “clásicos” norteamericanos y los “independientes”. Porque también de Historia estamos hablando, de una Historia de menos de 125 años que resulta perfectamente asumible en su imprescindible relato del siglo XX y lo que llevamos del XXI.

Yo no quiero que esta niña que hoy evoco sea una autodidacta que tenga que buscar aquí y allá –como debimos hacer nosotros, por desgracia– lo que tiene derecho a que se le enseñe de manera ordenada y metódica. Nada memorística, nada de aprenderse la filmografía centenaria de un John Ford como si fuera la lista de los Reyes Godos. Nada aburrida, porque la pedagogía actual posee recursos suficientes para que no lo sea en absoluto. ¿Es tan inaudito pedir para el cine lo mismo que para otras disciplinas contemporáneas, lo mismo que para una literatura que nos permite conocer a Cervantes y Machado, una pintura que nos aporta a Goya y Picasso, una música que nos habla de Mozart y Falla, un teatro que nos acerca a Shakespeare y a Lorca?


La Academia del Cine Español ha emprendido con decisión un camino con el fin de que esa cría que va a nacer, y cuantos le preceden en edad, posean los instrumentos necesarios para convertirse en personas educadas en el medio audiovisual y, por tanto, con capacidad crítica ante él. El papel de la Academia no es poner en práctica un plan educativo concreto, sino canalizar ante las autoridades públicas, estatales y autonómicas, lo que desde hace tiempo es una amplia demanda social e insistir en que han de transformarla en realidad. De una vez por todas.

(Publicado en "Fotogramas" nº 2.087, de septiembre de 2017, dentro de la sección "La firma invitada"). 

Sin tópicos ni retóricas



Con motivo de la entrega en Madrid de los Premios Platino, se han celebrado una serie de actividades con el cine iberoamericano como protagonista. Es importante referirse a él con datos concretos y, por ello, ha destacado entre estos actos la presentación del Anuario del Cine Iberoamericano, elaborado por Barlovento Comunicación y MRC bajo la dirección de Fernando Labrada y Ricardo Vaca. Un instrumento imprescindible para conocer la realidad del cine en español y portugués, para saber con certeza el terreno que pisamos y no el que suele esgrimirse a base de tópicos y retóricas.

Vayamos con algunos de esos datos, referidos al pasado año: en el conjunto de los 22 países que incluyen el área iberoamericana, se estrenaron en salas comerciales 900 películas “propias”, entendiendo por tales las producidas en cada una de esas naciones. Donde la población mayoritaria se da en Brasil (209 millones de habitantes) y México (128), con Colombia y España en tercer y cuarto lugar, lo que no coincide con su PIB “per cápita”, ya que Puerto Rico y España son los únicos en superar los 25.000 dólares. Por otra parte, sorprende que la República Dominicana encabece el “ranking” de las cuotas de mercado –es decir, de la relación entre espectadores de cine nacional y extranjero–, con un 26%, por delante de Brasil (18%), España (17%) y Argentina (14%). Sin embargo, los títulos más taquilleros han sido dos brasileños, Os Dez Mandamentos y Minha Mâe é uma Peça, con 11,3 y 8,1 millones de espectadores; otros tantos mexicanos (¿Qué culpa tiene el niño? y No manches, Frida), con 5,9 y 5,1; y el español Un monstruo viene a verme, con más de 4 y medio. También llama la atención que se hayan proyectado 234 “óperas primas”, el 26% del total, una cantidad excesiva que proviene, sobre todo, de los documentales.

Pero estas cifras adquieren su verdadera relevancia al constatar que, frente a los 900 films de producción nacional ya citados, se han estrenado 4.515 extranjeros, la inmensa mayoría norteamericanos, y con la particularidad de que lo han sido en casi todos los países iberoamericanos. Lo que significa que nos hallamos en un mercado fortísimamente colonizado, afirmación que siempre suena a demagógica pero que se atiene a la realidad. Viene a corroborarlo otro dato: mientras la taquilla conjunta del cine en Iberoamérica representa el 8,89% del total mundial, lo logrado por las películas de esa área no llega siquiera al 1%. Casi siempre en sus países de origen, porque un problema básico de la producción iberoamericana es que “viaja mal”, siendo muy difícil –por ejemplo– ver un film español en Colombia, uno mexicano en Argentina y no digamos uno peruano, boliviano o costarricense en cualquier lugar.

Presentación del Anuario del Cine Iberoamericano en la Casa de América (Madrid)


Así son las cosas, no como difunden tantos discursos grandilocuentes. Y aunque les haya mareado un poco con estas cifras, les deseo feliz verano.

(Publicado en "Turia" de Valencia, julio de 2017).

En compañía de otros


Tras recoger su Halcón por La reconquista, Jonás Trueba subrayó algo tan importante como evidente: que los Turia son los únicos Premios que unen el cine con otras disciplinas y actividades muy diversas como el teatro, las artes plásticas, la televisión, la labor periodística, las contribuciones cívicas, la educación o la gastronomía y la enología. Y está bien que así sea, porque el cine no es un compartimento estanco que funcione en el mundo con leyes propias y alejadas de la sociedad, sino que está inmerso en ella, al lado de muchas iniciativas y trabajos que configuran también el tejido cultural y político de un país. Si el panorama de un cinéfilo obseso se reduce a las imágenes que guarda en su cabeza como tesoros inexpugnables, la Turia le dice cada año que no, que el hecho cinematográfico no vive aislado, sino en continua relación con cuanto le rodea.

No me corresponde escribir la crónica de los XXVI Premis Turia; otros compañeros de la revista ya se encargan de ello. Pero sí quiero resaltar ese carácter multidisciplinar que les caracteriza y les da personalidad propia. Concretada este año en una ceremonia en el Teatre Talia que apenas superó las dos horas, algo realmente excepcional cuando se recuerdan ediciones que han duplicado, y más, tal duración, “recorte” que todos los asistentes acogimos muy positivamente, no como los de Montoro...

Pese a contar con el pie forzoso del decorado de “Por los pelos”, la obra que se ofrece en ese mismo escenario, la entrega de los dieciocho Halcones (incluyendo el dedicado al cortometraje) tuvo ritmo y agilidad, con intervenciones emotivas como la de la presidenta de la Asociación de Víctimas 3 de Julio a propósito del documental galardonado La estrategia del silencio, o vibrantes como las palabras del director del Instituto Sorolla a la hora de valorar y defender la educación pública en el 50 Aniversario de su centro. También la presencia de jóvenes cineastas como Nely Reguera, Alberto Morais o el citado Jonás Trueba para recoger sus trofeos, junto a figuras de la dimensión de Rodolf Sirera o Núria Prims, contribuyó a realzar la gala. Igual que resultó muy sugerente contemplar las dos caras del periodismo ofrecidas por el veterano José Martí Gómez y la “intrépida reportera” Cristina Pardo.

De todo ello deja constancia gráfica El Flaco en este mismo número (por cierto, si todavía no la han visto, acudan sin demora a su espléndida exposición en la sala Acadèmia de La Nau). Sus fotos nos permitirán revivir momentos especiales del pasado sábado 8, como ya hemos hecho en tantísimos Premis anteriores. Mantenerlos veintiséis años, por encima de crisis, obstáculos económicos e incluso amenazas de bomba, no es precisamente tarea fácil. A imagen y semejanza de la propia publicación: unos premios diferentes para una revista diferente.

Todos los galardonados, al final de la entrega de los XXVI Premis Turia

(Publicado en "Turia" de Valencia, julio de 2017).